Jóvenes, en riesgo de padecer enfermedades mentales.

 Los casos más frecuentes están asociados con trastornos afectivos, de ansiedad y de conducta, y se calcula que 75 por ciento se inician antes de los 24 años de edad.

En México, a pesar de que no se cuenta con estudios sobre la prevalencia de estas enfermedades entre niños y jóvenes en el país, estimaciones recientes, basadas en análisis de grandes urbes, señalan que cerca de 50 por ciento de estos segmentos poblacionales enfrentan el riesgo de desarrollar algún mal siquiátrico, mientras 15 por ciento presentan ya algún tipo de sintomatología.

Al respecto, Guilherme Guimaraes Borges, experto en salud mental en adolescentes del Instituto Nacional de Siquiatría Ramón de la Fuente, afirma que son pocas las investigaciones especializadas en detectar la prevalencia y atención de enfermedades mentales.

En el país, dijo, %u201Ctenemos algunos estudios importantes, lo que representa un esfuerzo considerable; sin embargo, tienen limitantes, pues no incluyen a la población que desertó de la escuela que en el caso de los jóvenes es mayor a 50 por ciento, de quienes no sabemos prácticamente nada%u201D.

En tanto, la Encuesta de Salud Mental en Adolescentes de México, elaborada por un equipo de expertos y aplicada a tres mil jóvenes de las 16 delegaciones del Distrito Federal y de 16 municipios conurbados del estado de México en 2005, reveló que 51.3 por ciento de los participantes presentaron elementos para desarrollar algún trastorno mental en su vida.

Los males más comunes, cuya prevalencia es de 40.6 por ciento, son de ansiedad, como: estrés postraumático, trastorno de pánico, fobia social (el afectado evita situaciones comunitarias por temor a ser juzgado por otras personas) o fobia específica (sensación de temor irracional a algún objeto, animal o situación particular), además de ansiedad generalizada y ansiedad por separación.

Con 20 por ciento de los casos, a las situaciones anteriores les siguen los trastornos de impulsividad: déficit de atención e hiperactividad, trastorno disocial (pautas de comportamiento antisocial), oposicionismo desafiante (comportamiento hostil, negativista y provocativo), explosividad intermitente, bulimia y anorexia.

Los trastornos afectivos también se encuentran entre los más frecuentes, con 10.7 por ciento de incidencia, con manifestaciones como depresión mayor, distimia (depresión leve caracterizada por baja autoestima) y trastorno bipolar; en este último se alternan periodos repetitivos de depresión con estados de euforia.

A pesar de que poco más de 20 por ciento de la población infantil y juvenil latinoamericana sufre algún padecimiento siquiátrico, son pocos los niños y jóvenes que reciben un diagnóstico y tratamiento oportunos, pues en promedio tardan más de una década en obtener ayuda médica especializada.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) calcula que sólo 7 por ciento de países de todo el mundo cuentan con un programa nacional para la atención de la salud mental en infantes y jóvenes.

Acerca Redacción

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